Ing. Antonio García García – Jefe de Ingeniería y Producción
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Las energías renovables no solo representan ahorro energético: también transforman realidades.
Hoy, muchas comunidades aún no tienen acceso a la electricidad —algo que solemos dar por sentado— o dependen de generadores fósiles, muchas veces sin mantenimiento que no acaban siendo una solución óptima.
Formar parte del equipo que llevará energía fotovoltaica a 5 de las 9 islas de Cabo Verde reafirma por qué la ingeniería, mi profesión, es mucho más que una carrera técnica: es abrir oportunidades, integrar comunidades y adaptarse para que el progreso llegue a todos.
Un modelo de transición energética basado en metas claras
Cabo Verde entendió que su transición energética no solo suponía reducir la dependencia de combustibles fósiles, sino también abrirse al mercado internacional y reforzar su resiliencia.
Por eso, en 2021 se marcó un objetivo claro, lanzando su plan de gobierno, con el objetivo de lograr que el 30 % de la energía provenga de fuentes renovables para este 2025, un 50% en el 2030 y el 100 % de la energía producida en el 2040.
En este marco se desarrolla el proyecto financiado por el Banco Mundial y por el Gobierno de Cabo Verde, que dotará de energía fotovoltaica a las islas de Maio, Fogo, Santo Antão, São Nicolau y Brava.
Con la dirección de obra por parte de la empresa canadiense MW Energy, y desarrollando la gestión del proyecto por parte Águas de Ponta Preta e Impulso Solar, la implementación contempla casi 5 MW de potencia y contribuirá de forma directa a los objetivos climáticos del país.
Desafíos en la implementación
Terreno
El archipiélago presenta suelos especialmente complejos, los casos más notables son Santo Antão que destaca por un suelo arenoso y blando y Fogo, que es todo lo contrario, debido a que nos encontramos un suelo formado por sedimentos de lava con una base de basalto duro.
En la isla de Santo Antão, la instalación de los módulos fotovoltaicos se realiza sobre suelos arenosos y de baja resistencia, por lo que se utilizan pilotes hincados para garantizar la estabilidad de las estructuras. Los pilotes penetran en capas más firmes del terreno, evitando hundimientos o desplazamientos, y se complementa con la compactación de la arena para reducir la erosión causada por el viento y la lluvia.
Gracias a estas medidas, los módulos se mantienen estables y funcionales, aunque el proceso de instalación requiere seguimiento regular de los anclajes.

Uno de los mayores desafíos en la ejecución de las 5 plantas fotovoltaicas fue el tipo de suelos en Santo Antão y Fogo.
En cambio, en la isla de Fogo, los módulos se instalan sobre coladas de lava, un suelo volcánico compacto y muy resistente. En este caso, la base natural del terreno permite utilizar zapatas superficiales para las estructuras, sin necesidad de pilotes profundos. Las zapatas distribuyen el peso de las estructuras de manera uniforme sobre la roca, garantizando estabilidad y durabilidad con un mantenimiento mínimo.
Así, la experiencia en Santo Antão con pilotes hincados permite manejar suelos blandos, mientras que en Fogo la roca sólida facilita la instalación mediante zapatas superficiales, asegurando estructuras estables y eficientes.

Mano de obra
Otro de los grandes retos en el archipiélago es encontrar mano de obra local especializada. Gran parte del éxito en la instalación se debe al equipo técnico APP, empresa perteneciente al grupo, que se encuentra en Cabo Verde. Gracias a su conocimiento del terreno, de las condiciones climáticas locales y de los procedimientos constructivos, pudieron supervisar y coordinar cada etapa del proyecto de manera eficiente.

Equipos de construcción fueron otro reto al momento de ejecutar las obras en las islas. Lo que obliga a una planificación mayor para minimizar retrasos y asegurar los resultados esperados.
Este equipo se encargó de adaptar los diseños a las condiciones específicas de las islas, de asegurar que los materiales enviados desde España se gestionaran correctamente y de garantizar que la instalación en suelos arenosos o rocosos se realizara con precisión. Su experiencia permitió resolver problemas sobre el terreno, tomar decisiones rápidas ante imprevistos y mantener los estándares de calidad y seguridad durante toda la obra.
En Cabo Verde, encontrar equipos de construcción de gran envergadura para preparar y modificar el terreno no resulta fácil, y esto ha supuesto un desafío adicional en la instalación de los módulos fotovoltaicos. Equipos como excavadoras, retroexcavadoras o compactadoras no siempre están disponibles en las islas, y cuando se encuentran, su alquiler o transporte puede ser costoso y requiere planificación anticipada. Esta limitación hace que cualquier trabajo de nivelación, compactación o preparación del terreno deba coordinarse cuidadosamente, optimizando cada movimiento de estos equipos y asegurando que se utilicen de manera eficiente. En suelos arenosos de Santo Antão o sobre coladas de lava en Fogo, la falta de equipos adecuados obliga a planificar minuciosamente cómo realizar cortes, hincado de pilotes o instalación de zapatas superficiales, para minimizar retrasos y garantizar que el terreno quede listo para soportar los módulos.
Logística y materiales
Algunas islas no disponen de infraestructuras portuarias necesarias para el transporte de material pesado. Esto obligó a buscar una alternativa distinta: alquilar barcos con grúa integrada capaces de realizar las maniobras necesarias en zonas sin infraestructura adecuada.
Debido a la escasez de materiales locales específicos para instalaciones fotovoltaicas en Cabo Verde, ha sido necesario planificar y analizar cuidadosamente cada detalle del proyecto antes de iniciar el envío.

La planificación logística permitió la de la ejecución del proyecto sin retrasos en el transporte de materiales a Cabo Verde y entre islas.
Muchos componentes esenciales, como estructuras metálicas, inversores, módulos, anclajes y otros elementos, no se encuentran disponibles en el país, por lo que casi todo el material se transporta desde España.
Este proceso requiere un estudio detallado de cantidades, tamaños, compatibilidad y logística de transporte, para asegurar que no falte nada durante la instalación y evitar retrasos.
Con un objetivo claro: el esfuerzo del equipo
Hasta ahora no había participado en un proyecto de esta escala. Lo que más valoro es que implicó desafíos en todas las etapas: desde la diversidad de idiomas, las características del terreno y las limitaciones de transporte, hasta la coordinación entre varios actores.
Aun así, paso a paso demostramos que, con un objetivo común y un esfuerzo adicional, la colaboración entre todas las empresas del Grupo —APP e Impulso Solar como constructoras, y Lente Ingenieros desde la logística— hizo posible lo que parecía inalcanzable.
Este proyecto no solo llevará energía a miles de personas: representa el impacto real que puede tener la ingeniería cuando se pone al servicio del desarrollo.

Plantas solares en diversas islas de Cabo Verde financiadas por el Banco Mundial y Gobierno de Cabo Verde, con dirección de obras de MW Energy y la gestión del proyecto por parte de Águas de Ponta Preta e Impulso Solar
Sobre la planta de São Nicolau
Sobre la planta de Maio
Sobre la planta de Santo Antão

