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Creciendo como proyectista: del autoconsumo al impacto global

Ing. Arnau Simon Roca – Ingeniero de Proyectos


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Una de las características de la energía fotovoltaica es que las distintas instalaciones que se realizan comparten una misma finalidad esencial: generar energía eléctrica a partir del Sol. A partir de aquí, el uso que se dará a esta energía y los retos que deben superarse para conseguir la instalación distan mucho de ser los mismos.

Cada uno de los proyectos presenta complicaciones y particularidades diferentes que deben ir resolviéndose: falta de espacio para colocar los módulos o los equipos, necesidad de pensar en estructuras alternativas a las habituales, tramitaciones complicadas de gestionar, instalaciones con baterías, especificaciones de consumo muy concretas, clientes diversos —industrias, ayuntamientos, edificios con protecciones patrimoniales— y un largo listado de situaciones particulares.

Entre los proyectos que he podido desarrollar durante estos últimos cuatro años en IMPULSO SOLAR como ingeniero proyectista fotovoltaico, quiero destacar uno:

Monte Trigo es una población extremadamente aislada de Cabo Verde, de unas 300 personas. Es un pequeño poblado de pescadores, construido en la costa este de la isla de Santo Antão, a los pies del volcán de la isla.

Esta aldea no tiene actualmente una carretera que permita llegar en coche. Los dos itinerarios posibles para llegar allí parten de Tarrafal, la ciudad más cercana, y son o bien por mar, o bien a pie atravesando las montañas. El trayecto por mar dura unos cincuenta minutos en buenas condiciones desde el momento en que se toma la barca, y el trayecto a pie por la montaña tiene una duración de unas cuatro horas.


Los proyectos que para mí representan un mayor reto -y a la vez una mayor satisfacción- son aquellos que implican diseñar una instalación energética aislada de la red y que permiten demostrar que la energía fotovoltaica hace posible ser autosuficiente en términos energéticos.


 

La población ha ido adquiriendo poco a poco servicios necesarios. Ya cuentan con una escuela, y uno de los grandes avances se dio en 2012, cuando el 1 de febrero se inauguró la primera planta fotovoltaica del pueblo. Esto permitió generar hielo para conservar el pescado sin tener que ir a buscarlo a Tarrafal, disponer de frigoríficos y otros electrodomésticos en las casas, cargar dispositivos eléctricos, tener luz por la noche, y poco después, ya electrificados, pudieron recibir también un centro de salud básico.

 

Este proyecto, actualmente en fase de implementación, consiste en ampliar la potencia y la capacidad de almacenamiento de la planta fotovoltaica existente, pasando de 39,3 kWp y 451 kWh de almacenamiento a 164,59 kWp y 774 kWh de almacenamiento. Con ello se dará un nuevo impulso a la comunidad, permitiendo abastecer a nuevas viviendas que se construirán y, además, incorporar algo muy importante para la  población: una desalinizadora y potabilizadora de agua, que hasta ahora no tenían y cuya ausencia representaba un gran problema para Monte Trigo, ya que el agua que les llega es escasa y contiene un alto nivel de flúor.

El hecho de que el grupo IMPULSO, del que forma parte Impulso Solar, cuente con una división de aguas (LENTE INGENIEROS) ha hecho posible afrontar

en un solo proyecto la resolución de dos necesidades básicas: disponer de energía y de agua potable. Trabajando coordinadamente hemos realizado toda la ingeniería desde una misma oficina, lo que ha facilitado mucho el trabajo y ha permitido un intercambio de conocimientos que será muy útil para futuros proyectos donde se asocien potabilizadoras e instalaciones fotovoltaicas, añadiendo valor a las soluciones que se adopten.

Logísticamente, es un proyecto que ha requerido mucha dedicación y atención al detalle en todas sus etapas, debido a que Monte Trigo —como mencionaba antes— es un punto muy aislado dentro de Cabo Verde, lo que ha supuesto todo un reto. Sobre todo, el diseño de la solución ha estado condicionado por la necesidad de pensar cómo transportar los materiales y equipos hasta allí.

Dado que no teníamos medios para transportar los equipos por la montaña (el viaje con vehículo motorizado era imposible debido al terreno escarpado, y utilizar animales de carga no era viable), el camino lógico era transportar por mar todo lo necesario.

El material relativamente pequeño podía transportarse con mucha cautela hasta la costa y descargarse a mano, uno a uno, hasta tierra firme; pero los equipos más voluminosos, como los bancos de baterías o el generador de emergencia, requirieron mucho tiempo de análisis y varias opciones descartadas hasta tomar una decisión sobre cómo transportarlos. 

Finalmente, la única solución encontrada fue acercar estos equipos lo máximo posible a la costa en un barco con suficiente cubierta para que un helicóptero pudiera tomar el material desde el barco y depositarlo directamente en el lugar donde debía instalarse.

 

 

 

 

El helicóptero debía dejarlo directamente en el punto de instalación porque otra carencia de la población es la ausencia de un camino transitable que conecte la playa con la parte superior del pueblo, donde está situada la planta.

De esta experiencia he aprendido que una de las cosas que más facilitaría el desarrollo tecnológico de Monte Trigo sería la construcción de una carretera transitable que uniera Monte Trigo con Tarrafal.

Como ingeniero proyectista estoy satisfecho de todos aquellos proyectos en los que he podido participar, porque me gusta saber que el trabajo realizado es útil para personas que deciden usar la energía solar, extraer energía directamente del Sol, desde aquellas instalaciones particulares más pequeñas hasta plantas de mayor tamaño.

Esta satisfacción también me acompaña en el proyecto en el que estoy trabajando actualmente: una planta de 10 MW en Praia, la capital de Cabo Verde, que será la planta más grande del país y representa un reto de dimensiones mucho mayores a las que me había encontrado hasta ahora. Me obliga a integrar conocimientos, ya que implica adoptar soluciones tecnológicas desde la producción en corriente continua en baja tensión en los módulos, hasta el transporte mediante una línea de media tensión de 15 km para llevar la energía a una zona urbana de 300.000 habitantes.

Conoce más sobre la labor del grupo en Monte Trigo aquí y aquí.

 

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